viernes, 25 de noviembre de 2011

RiP

La obra que e elegido para representar es Ophelia en el bosque representado por John William Waterhouse. Lo elegí principalmente por su elegancia, ya que me hizo dudar entre varias obras de este artista.

Para entender un poco el sentimiento y la expresión del cuadro argumentaré la histora muy resumida de la joven Ophelia: Hamlet es el heredero de la corona de Dinamarca, y existen sospechas por parte de Polonio el padre de la joven de que está enamorado de ella, de tal modo que le prohíbe verle, porque teme que Hamlet no tenga serias intenciones con ella. 

En la siguiente aparición de Ofelia, ella le dice a Polonio que Hamlet entró en su cuarto con la ropa torcida y con una expresión 'infernal' en el rostro, y que sólo la miró fijamente y asintió tres veces, sin hablarle. Por lo que Polonio pensó que iva con buenas intenciones.

Hamlet aturdido habla con Ophelia mientras era espiada por su padre y un acompañante (Claudio). Hamlet y se va cabreado y cuando vuelve con su frustración mata a Polonio por equivocación y desaparece al ser consciente del grave asunto. En la siguiente aparición de Ofelia, después de la muerte de su padre, ella se ha vuelto loca; los demás personajes lo interpretan como el dolor que le causó la muerte de su padre. Canta algunas canciones sobre muerte y una doncella perdiendo su virginidad. Después de dar a todos las buenas noches, sale.

Mediante esta historia empezé a empatizar con la protagonista su dolor, sus desequilibrios, su impotencia... así que me puse a preparar todo lo necesario para representar la obra. Fue un momento divertidísimo con tres amigas mías las cuales se dedicaron cada una a fomentar mis parecidos con Ophelia. Dedicación por una parte al vestuario que me resultó fácil encontrar, ya que utilicé una rebeca blanca abrochada y una sábana a modo de falda atada con un pañuelo marrón. El maquillaje y el peinado se lo he de agradecer a mi gran amiga Montse que lo consiguió a la perfección aunque no se aprecie del todo en la fotografía. 

Otro punto a destacar bastante gracioso por cierto fue a la hora de salir al jardín de la urbanización donde se iva a realizar la foto, puesto que los vecinos se me quedaban mirando sorprendidos, sensación muy satisfactoria porque sentía que iva a realizar algo importante y me sentía bastante realizada. 
Más tarde cuando me tumbé en el suelo mojado y busqué la postura y la expresión adecuada comenzó el reportaje, y después de unas cuantas fotos conseguí mi objetivo, mi mayor sorpresa fue que estaba del revés, pero no supuso ningún problema porque mi gran artista y hermana de otra sangre Marisa me soluciona estos problemillas que me surgen.


Esta gran actividad y expreciencia me ha parecido muy didáctica, ya que perfectamente podría adaptarse a infantil como forma de que los alumnos tengan un acercamiento directo a grandes obras de arte que podrían representar perfectamente y con la ayuda de una buena maestra.

Además no sólo hemos aprendido cada uno en particular, que tambien, porque todo son buenas experiencias las que se comentan de la realización, pero sobretodo e aprendido mucho más de lo que imaginaba observando también el trabajo del resto de mis compañeras que estaban a cual mejor.

Como experiencia propia a sido única, ya que meterme en el papel de Ophelia mientras era retratada me trasladó a muchos momentos históricos de esa época, de ese autor que escribió la obra y sobre todo al retrato que e escogido porque se ha convertido en un mundo abierto de nuevas posibilidades en las que tengo que indagar para buscar mi pintor y obra predilectas, y esto nunca abría llegado a interesarme sino fuera por las fantásticas acitvidades que se nos piden, siempre con un determinado fin de hacernos crecer como personas, y eso es percibido y eternamente agradecido.




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